Aplicaciones de la tension superficial

Aplicaciones de la tension superficial

Acción capilar

La tensión superficial es la tendencia de las superficies líquidas en reposo a contraerse en la mínima superficie posible. La tensión superficial es lo que permite que objetos de mayor densidad que el agua, como las cuchillas de afeitar y los insectos (por ejemplo, las zancadillas de agua), floten en una superficie de agua sin sumergirse ni siquiera parcialmente.
En las interfases líquido-aire, la tensión superficial es el resultado de la mayor atracción de las moléculas del líquido entre sí (debido a la cohesión) que de las moléculas del aire (debido a la adhesión)[cita requerida][se necesita más explicación].
Hay dos mecanismos principales en juego. El primero es una fuerza hacia el interior de las moléculas de la superficie que hace que el líquido se contraiga[1][2] El segundo es una fuerza tangencial paralela a la superficie del líquido[2] Esta fuerza tangencial (por unidad de longitud) suele denominarse tensión superficial. El efecto neto es que el líquido se comporta como si su superficie estuviera cubierta por una membrana elástica estirada. Pero esta analogía no debe llevarse demasiado lejos, ya que la tensión en una membrana elástica depende de la cantidad de deformación de la membrana, mientras que la tensión superficial es una propiedad inherente a la interfaz líquido-aire o líquido-vapor[3].

Qué es la tensión superficial en química

Resumen : En primer lugar, repaso los aspectos históricos en el desarrollo de la comprensión de los fenómenos capilares, comenzando con Newton y continuando con Young y Laplace. Esto abrirá el camino a la derivación de las fórmulas exactas para la tensión superficial por Kirkwood y por Yvon. A continuación, pasaré a la investigación contemporánea y consideraré tres cuestiones (no triviales): 1) los efectos dinámicos en los fenómenos capilares a través del problema de la línea de contacto en movimiento, 2) el modo en que las fuerzas capilares limitan la dinámica de las gotas de Leidenfrost (gotas de líquido que levitan por evaporación sobre superficies muy calientes) y, por último, 3) la relevancia de las fuerzas capilares en la determinación de la forma de los sólidos blandos. Las tres cuestiones se ilustrarán con trabajos experimentales recientes.

Tensión superficial

La tensión superficial es la tendencia de las superficies líquidas en reposo a contraerse en la mínima superficie posible. La tensión superficial es lo que permite que objetos con una densidad superior a la del agua, como las cuchillas de afeitar o los insectos (por ejemplo, los zancudos acuáticos), floten en una superficie acuática sin sumergirse ni siquiera parcialmente.
En las interfases líquido-aire, la tensión superficial es el resultado de la mayor atracción de las moléculas del líquido entre sí (debido a la cohesión) que de las moléculas del aire (debido a la adhesión)[cita requerida][se necesita más explicación].
Hay dos mecanismos principales en juego. El primero es una fuerza hacia el interior de las moléculas de la superficie que hace que el líquido se contraiga[1][2] El segundo es una fuerza tangencial paralela a la superficie del líquido[2] Esta fuerza tangencial (por unidad de longitud) suele denominarse tensión superficial. El efecto neto es que el líquido se comporta como si su superficie estuviera cubierta por una membrana elástica estirada. Pero esta analogía no debe llevarse demasiado lejos, ya que la tensión en una membrana elástica depende de la cantidad de deformación de la membrana, mientras que la tensión superficial es una propiedad inherente a la interfaz líquido-aire o líquido-vapor[3].

Qué efectos tiene la tensión superficial

La tensión superficial es la tendencia de las superficies líquidas en reposo a contraerse en la mínima superficie posible. La tensión superficial es lo que permite que objetos de mayor densidad que el agua, como las cuchillas de afeitar y los insectos (por ejemplo, las zancadillas de agua), floten en una superficie de agua sin sumergirse ni siquiera parcialmente.
En las interfases líquido-aire, la tensión superficial es el resultado de la mayor atracción de las moléculas del líquido entre sí (debido a la cohesión) que de las moléculas del aire (debido a la adhesión)[cita requerida][se necesita más explicación].
Hay dos mecanismos principales en juego. El primero es una fuerza hacia el interior de las moléculas de la superficie que hace que el líquido se contraiga[1][2] El segundo es una fuerza tangencial paralela a la superficie del líquido[2] Esta fuerza tangencial (por unidad de longitud) suele denominarse tensión superficial. El efecto neto es que el líquido se comporta como si su superficie estuviera cubierta por una membrana elástica estirada. Pero esta analogía no debe llevarse demasiado lejos, ya que la tensión en una membrana elástica depende de la cantidad de deformación de la membrana, mientras que la tensión superficial es una propiedad inherente a la interfaz líquido-aire o líquido-vapor[3].

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