Aristoteles aportaciones ala tabla periodica

John newlands

La Tabla Periódica es para muchos el símbolo de la Química. Es una imagen única que contiene todos los elementos conocidos del universo combinados en una tabla fácilmente legible. También hay muchos patrones presentes en la tabla. Todos los elementos parecen encajar y conectarse para formar una tabla legible y, a su vez, la imagen de la química. La idea de los elementos surgió por primera vez en el año 300 a.C. El gran filósofo griego Aristóteles concibió la idea de que todo lo que había en la tierra estaba formado por estos elementos. En la antigüedad, elementos como el oro y la plata eran fácilmente accesibles, sin embargo, los elementos que Aristóteles eligió fueron la Tierra, el Agua, el Fuego y el Aire.
En 1649 la idea de los elementos dio un gran paso cuando Hennig Brand fue el primero en descubrir un nuevo elemento: El fósforo. Brand era un alquimista que buscaba la piedra filosofal, es decir, un objeto que convirtiera cualquier metal ordinario en oro. En su búsqueda lo intentó todo, incluso destilar orina humana. Al realizar ese experimento, Brand encontró una roca blanca y brillante. Se trataba del nuevo elemento que llamaría Fósforo. Los alquimistas y científicos del periodo de la Ilustración añadieron increíbles cantidades de conocimiento a las ideas sobre los elementos. En 1869 ya se habían descubierto 63 elementos. Con cada nuevo elemento que se encontraba, los científicos empezaron a darse cuenta de que había patrones en desarrollo y algunos empezaron a poner los elementos en una tabla.

La química de aristóteles

La tabla periódica de los elementos es una imagen habitual en las aulas, los pasillos de los campus y las bibliotecas, pero es algo más que una organización tabular de sustancias puras. Los científicos pueden utilizar la tabla para analizar la reactividad entre los elementos, predecir las reacciones químicas, comprender las tendencias de las propiedades periódicas entre los distintos elementos y especular sobre las propiedades de los que aún no se han descubierto.
Un gran avance se produjo con la publicación de una lista revisada de elementos y sus masas atómicas en la primera conferencia internacional de química celebrada en Karlsruhe (Alemania) en 1860. Llegaron a la conclusión de que al hidrógeno se le asignaría el peso atómico de 1 y el peso atómico de otros elementos se decidiría por comparación con el hidrógeno. Por ejemplo, el carbono, al ser 12 veces más pesado que el hidrógeno, tendría un peso atómico de 12.
El químico británico John Newlands fue el primero en organizar los elementos en una tabla periódica con un orden creciente de masas atómicas. Descubrió que cada ocho elementos tenían propiedades similares y lo denominó ley de las octavas. Organizó los elementos en ocho grupos, pero no dejó ningún hueco para los elementos no descubiertos.

Breve historia de la tabla periódica

La cronología de la historia asociada a la Tabla Periódica comienza ya en el año 400 a.C. en la Antigua Grecia, donde Aristóteles y otros pensadores griegos utilizaban términos como “elemento” y “átomo” para definir pequeñas partículas de materia. Sin embargo, fue 2000 años más tarde cuando se reconocieron los elementos pertenecientes a la Tabla Periódica y se dividieron en clases. Una serie de otros científicos continuaron con este movimiento e identificaron más elementos químicos existentes en el entorno natural. Juntos, estos científicos formaron la Tabla Periódica que hoy conocemos y amamos.
Nacido a mediados del siglo XVII, Robert Boyle fue conocido como el “Padre de la Química”. Su mayor contribución estuvo relacionada con su increíble éxito en el campo de la química, que giraba en torno a su deseo de estudiar y apreciar la belleza de la creación de Dios. En su libro El Químico Escéptico, Boyle cuestionó las ideas de Paracelso y Aristóteles, que afirmaban que sólo había cuatro elementos primarios (tierra, aire, fuego y agua) que combinados crearían la forma de la materia misma. Sostuvo que la materia está compuesta por unidades discretas llamadas átomos. La teoría de Boyle proporcionó la información que los futuros científicos necesitarían para descubrir y clasificar los elementos químicos, que más tarde se reunirían para formar la Tabla Periódica.

Dmitri mendeleev

…que fue conocido tempranamente por la gente, por supuesto, pero los pensadores griegos Anaxágoras, Leucipo, y luego Demócrito, alrededor del año 400 AEC, utilizaron una palabra que se convertiría en nuestro “elemento” para las diferentes sustancias, y “átomo” para sus partes más pequeñas.
Estos han sobrevivido, mientras que los “elementos” de Tierra, Agua, Aire, Fuego y Éter para explicar las “cosas del mundo”, los conceptos de Aristóteles, indujeron a los europeos a la alquimia en la Edad Media, principalmente tratando de hacer oro a partir de materia menor.
Las investigaciones experimentales llevaron a Boyle, a mediados del siglo XVII, a separarse también de Aristóteles. Midió el aumento de peso de los metales calentados, además de ayudar a fundar la Royal Society para aumentar la precisión de la observación en la ciencia, aunque él mismo practicaba la alquimia.
La tabla de afinidades -la de Diderot se muestra aquí- desencadenó la revolución química (1718-1869), que revivió la teoría atómica de Leucipo en la transición de la alquimia mística a un periodo de gran cantidad de química teórica y experimentación.
Lavoisier, que llegó a ser conocido como el “Padre de la Química Moderna”, elaboró la primera lista extensa de elementos, de 33, separando los metales de los no metales, dividiendo los pocos elementos conocidos en el 1700 en cuatro clases, y descubriendo el Oxígeno y el Hidrógeno.

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