Como se nutre una planta

Cómo absorben las plantas los nutrientes

Las plantas son organismos únicos que pueden absorber nutrientes y agua a través de su sistema radicular, así como dióxido de carbono de la atmósfera. La calidad del suelo y el clima son los principales determinantes de la distribución y el crecimiento de las plantas. La combinación de los nutrientes del suelo, el agua y el dióxido de carbono, junto con la luz solar, permite a las plantas crecer. Para que se conviertan en plantas maduras y fructíferas, deben cumplirse muchos requisitos y coordinarse los acontecimientos.
Tomemos como ejemplo la familia de las Cucurbitáceas, que fueron las primeras en cultivarse en Mesoamérica, aunque varias especies son nativas de Norteamérica. La familia incluye muchas especies comestibles, como la calabaza y el zapallo, así como calabazas no comestibles. En primer lugar, las semillas deben germinar en las condiciones adecuadas en el suelo; por lo tanto, la temperatura, la humedad y la calidad del suelo son factores importantes que intervienen en la germinación y el desarrollo de las plántulas. La calidad del suelo y el clima son importantes para la distribución y el crecimiento de las plantas. En segundo lugar, la joven plántula acabará convirtiéndose en una planta madura cuyas raíces absorben los nutrientes y el agua del suelo. Al mismo tiempo, las partes aéreas de la planta absorberán el dióxido de carbono de la atmósfera y utilizarán la energía de la luz solar para producir compuestos orgánicos mediante la fotosíntesis. Finalmente, los frutos crecen y maduran y el ciclo vuelve a empezar con las nuevas semillas.

Macronutrientes en las plantas

Las plantas verdes se nutren mediante un proceso químico llamado fotosíntesis, que utiliza la luz solar, el dióxido de carbono y el agua para producir azúcares simples. Estos azúcares simples se transforman en almidones, proteínas o grasas, que proporcionan a la planta toda la energía que necesita para llevar a cabo sus procesos vitales y crecer. La luz solar y el dióxido de carbono viajan hasta unas células especiales de fabricación de alimentos (empalizadas) situadas en la profundidad de las hojas. Cada una de estas células contiene una sustancia verde llamada clorofila. La clorofila da a las plantas su color verde y atrapa la energía de la luz, lo que permite la fabricación de alimentos. En la capa intermedia de las hojas también hay células especiales que constituyen los sistemas de “transporte” de las plantas. Los haces de células en forma de tubo, denominados tejido xilema, transportan el agua y los minerales por toda la planta, desde las raíces hasta las hojas más externas. Las células del floema, por su parte, transportan el alimento de la planta -azúcar disuelto en agua- desde su lugar de fabricación en las hojas a todas las demás células.

Nutrición de las plantas

Un suelo sano y vital es una compleja combinación de medio, minerales, aire, microbios, hongos y otras formas de vida que contribuyen a la capacidad de una planta para acceder a los nutrientes y retener la humedad necesaria para crecer.
Para empezar a abordar las necesidades del suelo, primero hay que examinar su estructura. Esto incluye los aspectos físicos del medio con el que se trabaja y las distintas proporciones de arena, arcilla y materia orgánica. Esta última -la materia orgánica- es el elemento más fundamental de cualquier jardín. Tanto si la añades a un suelo arenoso, como a uno arcilloso o a una marga ya existente, desempeñará el papel más importante en la mejora de la calidad de tu suelo.
Esto se debe a que la materia orgánica es el lugar donde se desarrolla la vida en el suelo. Los hongos, los insectos, los moluscos, los ácaros y las lombrices trabajan colectivamente, transformando diminutas partículas de residuos vegetales en un medio rico en nutrientes y saludable para que las plantas crezcan. Los residuos vegetales pueden proceder de turba, mantillo de recortes de hierba u hojas trituradas, o compost. Cuando el material se riega en el suelo, se desliza entre la arena y la arcilla, proporcionando aireación en suelos densos, mayor retención de agua en suelos arenosos y mejoras generales en la disponibilidad de nutrientes de cualquier suelo.

En qué se parecen la nutrición y la absorción de las plantas a la de los animales

La nutrición vegetal es el estudio de los elementos y compuestos químicos necesarios para el crecimiento de las plantas, su metabolismo y su suministro externo. En su ausencia, la planta es incapaz de completar un ciclo vital normal, o bien el elemento forma parte de algún constituyente o metabolito esencial de la planta. Esto se ajusta a la ley del mínimo de Justus von Liebig[1] El total de nutrientes esenciales para las plantas incluye diecisiete elementos diferentes: el carbono, el oxígeno y el hidrógeno, que se absorben del aire, mientras que los demás nutrientes, incluido el nitrógeno, suelen obtenerse del suelo (las excepciones son algunas plantas parásitas o carnívoras).
Estos elementos permanecen bajo el suelo en forma de sales, por lo que las plantas los absorben en forma de iones. Los macronutrientes se absorben en mayores cantidades; el hidrógeno, el oxígeno, el nitrógeno y el carbono contribuyen a más del 95% de toda la biomasa de una planta en peso de materia seca. Los micronutrientes están presentes en los tejidos de las plantas en cantidades que se miden en partes por millón, y que oscilan entre 0,1[3] y 200 ppm, es decir, menos del 0,02% del peso seco[4].

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