Creación de la tierra

El origen de la tierra

Las misiones Apolo echaron por tierra todas las ideas anteriores sobre la creación de la Luna. Pero las valiosas muestras lunares contienen una pista importante sobre la creación de nuestro planeta: la Luna es el gemelo isotópico de la Tierra. Los isótopos de los distintos elementos son como una huella dactilar planetaria: no hay dos cuerpos iguales, excepto la Tierra y la Luna.  Después de Apolo, un impacto gigante se convirtió en la explicación más probable para la Luna, pero no pudo explicar esta observación clave.
Stewart hablará del descubrimiento accidental de un nuevo tipo de objeto astronómico, llamado sinestia, que puede salvar la idea de un impacto gigante y cambiar para siempre la forma de pensar sobre el nacimiento de nuestro planeta.

Júpiter

ResumenResumir este libro sería dar protagonismo a un volumen cuyas páginas ejemplifican el carácter peligroso de un conocimiento escaso. Nos limitaremos a señalar que el autor se encuentra en desacuerdo con muchos hechos y teorías físicas, no cree en los resultados del análisis espectroscópico aplicado a los cuerpos celestes y considera la fotosfera solar como un profundo océano de agua. Según su teoría de la evolución inorgánica, “los únicos elementos empleados o necesarios en la formación del sol, del sistema solar y del universo son los que componen el aire atmosférico y el agua”. Los estudiantes de ciencias pueden formarse su propia opinión sobre un libro que contiene una afirmación de este tipo.The Process of Creation Discovered; or, the Self-evolution of the Earth and Universe by Natural Causes.By James Dunbar. Pp. viii + 290. (Londres: Watts and Co., 1898.)

Retroalimentación

La historia de la Tierra se refiere al desarrollo del planeta Tierra desde su formación hasta la actualidad[1][2] Casi todas las ramas de las ciencias naturales han contribuido a la comprensión de los principales acontecimientos del pasado de la Tierra, caracterizado por el constante cambio geológico y la evolución biológica.
La escala de tiempo geológico (GTS), definida por una convención internacional,[3] representa los grandes espacios de tiempo desde el comienzo de la Tierra hasta el presente, y sus divisiones son la crónica de algunos acontecimientos definitivos de la historia de la Tierra. (La Tierra se formó hace unos 4.540 millones de años, aproximadamente un tercio de la edad del universo, por acreción de la nebulosa solar[4][5][6] La desgasificación volcánica probablemente creó la atmósfera primigenia y luego el océano, pero la atmósfera primigenia casi no contenía oxígeno. Gran parte de la Tierra estaba fundida debido a las frecuentes colisiones con otros cuerpos que provocaron un vulcanismo extremo. Mientras la Tierra se encontraba en su etapa más temprana (Tierra primitiva), se cree que una colisión gigante con un cuerpo del tamaño de un planeta llamado Theia formó la Luna. Con el tiempo, la Tierra se enfrió, lo que provocó la formación de una corteza sólida y permitió la existencia de agua líquida en la superficie.

Cómo se formó el universo y la tierra

Al igual que la gema de lapislázuli a la que se asemeja, el planeta azul y cubierto de nubes que reconocemos inmediatamente en las imágenes de satélite parece extraordinariamente estable. Los continentes y los océanos, rodeados por una atmósfera rica en oxígeno, sostienen formas de vida conocidas. Sin embargo, esta constancia es una ilusión producida por la experiencia humana del tiempo. La Tierra y su atmósfera se alteran continuamente. Las placas tectónicas desplazan los continentes, elevan las montañas y mueven el fondo de los océanos, mientras que procesos que no se comprenden del todo alteran el clima.
Este cambio constante ha caracterizado a la Tierra desde sus inicios, hace unos 4.500 millones de años. Desde el principio, el calor y la gravedad determinaron la evolución del planeta. A estas fuerzas se unieron gradualmente los efectos globales de la aparición de la vida. Explorar este pasado nos ofrece la única posibilidad de comprender el origen de la vida y, tal vez, su futuro.
Los científicos solían creer que los planetas rocosos, como la Tierra, Mercurio, Venus y Marte, se crearon por el rápido colapso gravitacional de una nube de polvo, una deación que dio lugar a un orbe denso. En la década de 1960, el programa espacial Apolo cambió esta visión. Los estudios de los cráteres lunares revelaron que estas hendiduras fueron causadas por el impacto de objetos que había en gran abundancia hace unos 4.500 millones de años. A partir de entonces, el número de impactos parecía haber disminuido rápidamente. Esta observación rejuveneció la teoría de la acreción postulada por Otto Schmidt. El geofísico ruso había sugerido en 1944

Acerca del autor

admin

Ver todos los artículos