Creencia que niega la existencia de algun dios

Ateo

El término “ateo” describe a una persona que no cree que Dios o un ser divino exista.    En todo el mundo puede haber hasta mil millones de ateos, aunque el estigma social, la presión política y la intolerancia dificultan la realización de encuestas precisas.
En su mayor parte, los ateos han presumido que las conclusiones más razonables son las que tienen el mejor apoyo probatorio.    Y han argumentado que las pruebas a favor de la existencia de Dios son demasiado débiles, o que los argumentos a favor de concluir que no hay Dios son más convincentes.    Tradicionalmente, los argumentos a favor de la existencia de Dios se han dividido en varias familias: argumentos ontológicos, teleológicos y cosmológicos, milagros y justificaciones prudenciales.    Para una discusión detallada de esos argumentos y de los principales desafíos a ellos que han motivado la conclusión atea, se anima al lector a consultar las otras secciones relevantes de la enciclopedia.
Los argumentos para la no existencia de Dios son deductivos o inductivos.    Los argumentos deductivos para la inexistencia de Dios son refutaciones de una o varias propiedades que alegan que hay problemas lógicos o conceptuales con una o varias propiedades que son esenciales para cualquier ser digno del título de “Dios”.    Los argumentos inductivos suelen presentar pruebas empíricas que se emplean para argumentar que la existencia de Dios es improbable o irrazonable.    Brevemente, los principales argumentos son:    La no existencia de Dios es análoga a la no existencia de Santa Claus.    La existencia de un sufrimiento humano y no humano generalizado es incompatible con un ser todopoderoso, omnisciente y bueno.    Los descubrimientos sobre los orígenes y la naturaleza del universo, y sobre la evolución de la vida en la Tierra hacen que la hipótesis de Dios sea una explicación poco probable.    La no creencia generalizada y la falta de pruebas convincentes demuestran que no existe un Dios que busque la creencia de los seres humanos.    Las amplias consideraciones de la ciencia que apoyan el naturalismo, o la opinión de que todas y sólo las entidades y causas físicas existen, también han llevado a muchos a la conclusión del ateísmo.

Daniel dennett

Es difícil obtener datos demográficos precisos sobre el ateísmo, ya que las concepciones del mismo varían considerablemente en las distintas culturas e idiomas, y van desde un concepto activo hasta que no tiene importancia o no está desarrollado[1][2] En los estudios mundiales, el número de personas sin religión suele ser mayor que el número de personas que no creen en una deidad[3][4] y el número de personas que están de acuerdo con las afirmaciones sobre la ausencia de creencia en una deidad suele ser mayor que el número de personas que se autoidentifican como “ateos”[3][1].
Según el sociólogo Phil Zuckerman, las estimaciones generales de las personas que no creen en una deidad oscilan entre 500 y 750 millones de personas en todo el mundo[5]. Otras estimaciones afirman que hay entre 200 y 240 millones de ateos autoidentificados en todo el mundo, siendo China y Rusia los países que más contribuyen a esas cifras. [Según la revisión de los sociólogos Ariela Keysar y Juhem Navarro-Rivera de numerosos estudios globales sobre el ateísmo, hay entre 450 y 500 millones de ateos y agnósticos positivos en todo el mundo (el 7% de la población mundial), siendo China el país con más ateos del mundo (200 millones de ateos convencidos)[6].

Bertrand russell

El apateísmo (/ˌæpəθiːɪzəm/;[cita requerida] un portmanteau de apatía y teísmo) es la actitud de apatía hacia la existencia o inexistencia de Dios(es). Se trata más de una actitud que de una creencia, afirmación o sistema de creencias[1][2][3] El término fue acuñado por Robert Nash en 2001[4].
Un apateísta es alguien que no está interesado en aceptar o rechazar cualquier afirmación de que los dioses existen o no existen. No se rechaza la existencia de un dios o dioses, pero se puede designar como irrelevante[5] Se puede decir que uno de los primeros apateístas registrados fue Denis Diderot (1713 – 1784), que escribió: “Es muy importante no confundir la cicuta con el perejil, pero creer o no creer en Dios no es importante en absoluto”.
El científico y filósofo Ian von Hegner ha argumentado que el apateísmo es una alternativa a posturas como el teísmo, el ateísmo y el agnosticismo, con implicaciones que han sido pasadas por alto en las discusiones filosóficas modernas[5] El filósofo Trevor Hedberg ha calificado el apateísmo de “territorio inexplorado en la filosofía de la religión”. “El teórico político y estudioso del derecho constitucional, Adam Scott Kunz, ha definido además el apateísmo como “la actitud filosófica de indiferencia, tanto pública como privada, hacia (1) la cuestión de la existencia de una deidad, (2) el valor metafísico y práctico de la lealtad a esa deidad, y/o (3) la interacción de esa

Julianne moore

que la creencia racional (es decir, racionalmente permisible) no está cerrada bajo la conjunción. En otras palabras, nos compromete a la posición de que es posible que cada una de las creencias sea racional aunque la creencia adicional de que todas esas creencias son verdaderas no sea racional.
Para ver por qué es así, imaginemos que se ha vendido un millón de billetes de lotería. Cada jugador ha comprado un solo billete y exactamente uno de los jugadores está seguro de ganar. Imaginemos además que un observador informado tiene una creencia distinta sobre cada uno de los millones de jugadores individuales de que ese jugador en particular perderá. Según la tesis T, cada uno de esos millones de creencias es racional. Por ejemplo, si Sue es uno de los jugadores, entonces según T la creencia del observador de que Sue perderá es racional porque es racional que el observador tenga una (muy) alta credibilidad en la proposición de que Sue perderá. Sin embargo, como es seguro que alguien ganará, también es racional que el observador crea que algún jugador ganará. No es racional,

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