Cuales son los 5 sabores

Umami

Como muchas cosas que se enseñan en el jardín de infancia (excepto el alfabeto), resulta que esto no es cierto. La idea de un “mapa del gusto” -que ciertas regiones de la lengua detectan determinados sabores- ha sido desmentida con entusiasmo. Además, no hay cuatro sabores básicos, sino (al menos) cinco: dulce, salado, ácido, amargo y umami.
Si comes, has experimentado el umami. Si lees sobre comida, habrás oído que el umami es bueno. Una reseña de un restaurante de Nueva Orleans, por ejemplo, elogia una falda que contiene un “aluvión de umami en la boca”. La crítica de un restaurante de San Diego alaba el “rico sabor umami” de unos tomates concretos. Tal y como ha relatado el New Yorker, la cadena de hamburgueserías de Adam Fleischman, Umami Burger, se basa por completo en el principio de maximizar el umami.
Y sin embargo, como la pornografía, el umami es difícil de describir con palabras. En el New Yorker, Hannah Goldfield lo define como “esa intensidad profunda, oscura y carnosa que distingue a la carne de vacuno chamuscada, la salsa de soja, el tomate maduro, el queso parmesano, las anchoas y las setas, entre otras cosas. Llega al fondo de la garganta y te deja con ganas de más”. Es una delicia -el umami, explica, se traduce aproximadamente como “delicia” en japonés-, pero no es cualquier delicia. El umami es un tipo específico de sabor, el hilo conductor de las setas y los tomates maduros.

Sabor salado

El umami, también conocido como glutamato monosódico, es uno de los cinco sabores principales, entre ellos el dulce, el ácido, el amargo y el salado. El umami significa “esencia de lo delicioso” en japonés, y su sabor se describe a menudo como una delicia carnosa y sabrosa que profundiza el sabor.
El umami es el núcleo del quinto sabor. Los científicos identificaron en 2002 los receptores del sabor umami en la lengua humana (junto a las papilas gustativas dulce, ácida, amarga y salada). Esto significa que el umami es un sabor inherente que se disfruta universalmente.
Para ponernos técnicos, el umami es el sabor del glutamato, un aminoácido que es uno de los componentes básicos de las proteínas. El glutamato se encuentra de forma natural en el cuerpo humano y en muchos alimentos deliciosos que comemos todos los días, incluidos, entre otros, los quesos curados, las carnes curadas, los tomates, las setas, el salmón, el bistec, las anchoas, el té verde… y la lista continúa.
El umami fue identificado por primera vez por el científico japonés Dr. Kikunae Ikeda. Mientras disfrutaba de un tazón de caldo de algas llamado kombu dashi, se dio cuenta de que el sabor salado era distinto de los cuatro sabores básicos: dulce, ácido, amargo y salado. Llamó a este sabor adicional “umami”, que significa literalmente “esencia de lo delicioso” en japonés. El Dr. Ikeda acabó descubriendo que el sabor umami se atribuía al glutamato.

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Las papilas gustativas son órganos sensoriales que se encuentran en la lengua y permiten experimentar los sabores dulce, salado, ácido y amargo. ¿Cómo funcionan exactamente las papilas gustativas? Pues bien, saca la lengua y mírate en el espejo.
¿Ves todas esas protuberancias? Se llaman papilas, y la mayoría de ellas contienen papilas gustativas. Las papilas gustativas tienen unos pelos microscópicos muy sensibles llamados microvellosidades. Estos pequeños pelos envían mensajes al cerebro sobre el sabor de algo, para saber si es dulce, ácido, amargo o salado.
Una persona media tiene unas 10.000 papilas gustativas que se reemplazan cada dos semanas aproximadamente. Pero a medida que una persona envejece, algunas de esas células gustativas no se reemplazan. Una persona mayor puede tener sólo 5.000 papilas gustativas en funcionamiento. Por eso algunos alimentos pueden saberle más fuerte que a los adultos. Fumar también puede reducir el número de papilas gustativas de una persona.
Pero antes de atribuir a las papilas gustativas todo el mérito de tus sabores favoritos, es importante dar las gracias a tu nariz. Los receptores olfativos situados en la parte superior de la nariz contienen células especiales que ayudan a oler. Envían mensajes al cerebro.

5 ejemplos de sabores

A muchos nos han enseñado que el ser humano puede percibir cuatro sabores: salado, dulce, ácido y amargo. Pero ¿sabías que en realidad hay siete sabores? Y las investigaciones en curso sugieren que puede haber incluso un octavo.
Este es el más sencillo de los sabores. La sal es en realidad el compuesto cloruro de sodio, necesario para el cuerpo humano. Esto se debe a que regula los fluidos y crea impulsos nerviosos. Los humanos la perciben como algo que calienta, calma y seca. Cualquier alimento con cloruro de sodio se percibe como salado. Algunos ejemplos son la salsa de soja, el apio, el bicarbonato de sodio/polvo, las algas y las aceitunas.
El sabor dulce indica la presencia de azúcares en los alimentos, junto con ciertas proteínas. El sabor dulce es placentero para la mayoría de las personas, excepto en exceso. Es calmante y relajante. Además, la lengua puede percibirlo como húmedo. Los alimentos comunes que tienen sabor dulce son el azúcar, la canela, el eneldo, la miel, la mantequilla, el trigo, las almendras, las zanahorias y el aguacate.
Los sabores agrios nos hacen saber que hay ácidos en ciertos alimentos. Esto estimula el sistema digestivo, el metabolismo y el apetito, pero, como ventaja adicional, también puede aliviar los gases. Los cítricos son las frutas ácidas más comunes. Otros alimentos ácidos son el yogur, la crema agria, los tomates, el vinagre, el queso de cabra, los pepinillos y el chucrut.

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