Es de hombres llorar por una mujer

¿qué significa que un hombre llore?

Desde una edad temprana, se les anima a seguir este camino a través de una cultura y un entorno que fomentan un marco mental abiertamente masculino. Pero el estereotipo de género masculino pone una etiqueta a los niños que puede ahogar su desarrollo emocional. Frases como “los niños grandes no lloran” y “sé un hombre” se les lanzan, dañando su autoestima y menospreciando su imagen. Decimos que el adagio ha desaparecido, pero quedan rastros de una desconcertante masculinidad tóxica que afecta negativamente a nuestra juventud. Los chicos no deberían llorar.
La autora y profesora Fiona Forman es licenciada en psicología positiva aplicada. Es coautora del programa Tejiendo el bienestar y da charlas para padres y colegios sobre el bienestar y la resiliencia de los niños. Cuenta que hay elementos dominantes en nuestra cultura contemporánea que siguen valorando la dureza emocional y la contención en los hombres.
Tradicionalmente, se consideraba que los hombres eran débiles o poco varoniles si se expresaban llorando”, dice, “de ahí términos como ‘hombre’ e insultos como ‘niño de mamá'”. Aunque esta visión de la masculinidad está cambiando, afortunadamente, sigue siendo difícil desprenderse de los valores culturales arraigados que todos hemos absorbido. En cierto modo, podemos pensar que estamos protegiendo a los niños de los juicios de los demás y preparándolos para el llamado “mundo real” diciéndoles que no lloren desde pequeños. Siempre ha sido socialmente más aceptable que las niñas lloren, así que es más probable que las consolemos en lugar de decirles que dejen de hacerlo”.

Hombres que lloran con facilidad

Teniendo en cuenta estas perspectivas sobre la masculinidad y la importancia que tiene para los hombres el ganarse un lugar dentro de la jerarquía, predigo que el llanto será visto de forma más positiva cuando lo realicen hombres que, en virtud de su éxito en dominios masculinos que requieren características como la fuerza, se considera que se han ganado su hombría. En otras palabras, en la medida en que un hombre es percibido como fuerte y estereotípicamente masculino, se le permite expresar emociones que de otro modo serían consideradas débiles o femeninas. Además, dado el estatus a menudo heroico de los hombres que son vistos como la encarnación de los ideales hegemónicos (Goodman et al., 2002), las lágrimas derramadas por estos hombres pueden no sólo ser toleradas, sino quizás incluso interpretadas como un signo de fortaleza (Lutz, 1999). También se deduce que, si los observadores ven las lágrimas de los hombres más favorablemente cuando se derraman en un contexto altamente masculino, quizás los hombres también se sientan más cómodos derramando lágrimas ellos mismos en dicho contexto.
En el Estudio 1, examiné las percepciones de los observadores sobre los objetivos que lloran en un contexto ocupacional estereotípicamente masculino (bomberos) frente al estereotípicamente femenino (enfermeras). Comencé con estas dos ocupaciones porque ambas son ejemplos claros de trabajos estereotípicamente femeninos y masculinos: la enfermería emplea principalmente a mujeres y se percibe como femenina (por ejemplo, Liben y Bigler, 2002; O’Connor, 2015), mientras que la extinción de incendios emplea principalmente a hombres y se cree que tiene una cultura altamente masculina (por ejemplo, Hall et al., 2007; Khan et al., 2017). Al mismo tiempo, la extinción de incendios y la enfermería son comparables porque ambas son ocupaciones de ayuda que implican la intervención médica, y la investigación sociológica ha demostrado que se ven de manera similar en términos de su prestigio profesional (Smith y Son, 2014). Así pues, en el Estudio 1, los participantes leyeron una viñeta sobre un protagonista masculino o femenino que lloraba en el contexto de la extinción de incendios o de la enfermería, y calificaron al protagonista en una serie de variables relacionadas con la emoción.

Los hombres lloran

ResumenEl propósito de llorar se ha convertido recientemente en un tema de interés, con pruebas que apoyan sus funciones interpersonales. La suposición de que las lágrimas no sólo expresan una necesidad de ayuda, sino que, como reacción, también fomentan la voluntad de ayudar en un observador, ha recibido un apoyo empírico preliminar. El presente estudio repite el trabajo anterior utilizando un diseño intra-sujeto con 140 sujetos (50% mujeres) a los que se les expuso a imágenes que mostraban individuos masculinos y femeninos llorando, la mitad de los cuales mostraban lágrimas visibles y los otros no mostraban lágrimas. La novedad es nuestra comparación de la disposición a ayudar en todas las combinaciones posibles de género de la exhibición de lágrimas y del observador. Se comprobó la posible mediación de la percepción de impotencia, amabilidad y conexión de la persona representada en los participantes masculinos y femeninos por separado. Reprodujimos el fuerte efecto de las lágrimas sobre la disposición a ayudar, y mostramos que este efecto era menos potente para las díadas masculinas que para las femeninas o mixtas, lo cual es nuevo en la literatura. La percepción de impotencia medió en la relación entre el llanto y la ayuda, mientras que la percepción de conexión sólo pareció ser relevante para las participantes femeninas, y la percepción de amabilidad no fue significativa. Se discuten los posibles orígenes e implicaciones de una función diferencial de género del llanto.

¿llorar hace débil a un hombre?

Sin embargo, el estudio, realizado por los fabricantes del colirio Hycosan Fresh, reveló que los hombres se avergüenzan menos de llorar delante de los demás: cuatro de cada diez afirman que no les importaría derramar una lágrima en público, en comparación con sólo un tercio de las mujeres.
Según la psicóloga Emma Kenny: “Mientras que a las mujeres se las asocia estereotipadamente con el llanto, los resultados de este estudio muestran en realidad que los hombres sienten ahora que es aceptable mostrar sus emociones y sienten que llorar es aceptable”.
“Si los síntomas son más moderados o graves, es importante que acuda a su optometrista para que le dé una cita en la “clínica de la lágrima”, donde se pueden evaluar sus síntomas y aconsejarle el mejor plan de tratamiento y prevenir posibles problemas futuros”.

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