Propiedades del carbón activado

Fórmula del carbón activado

El tratamiento con carbón activado en polvo (PACT) es una tecnología de aguas residuales en la que se añade carbón activado en polvo[1][2] a un sistema de tratamiento anaeróbico o aeróbico[3]. El carbón en el proceso de tratamiento biológico adsorbe los compuestos recalcitrantes que no son fácilmente biodegradables, reduciendo así la demanda química de oxígeno de las aguas residuales y eliminando las toxinas[4].
En este sistema, el tratamiento biológico y la adsorción de carbono se combinan en una única etapa de tratamiento sinérgica[3] El resultado es un sistema que ofrece una importante reducción de costes en comparación con las opciones de tratamiento con lodos activados y carbón granular. La adición del carbón activado en polvo estabiliza los sistemas biológicos contra las alteraciones y la carga de choque, controla el color y el olor, y puede reducir los costes de eliminación al tiempo que elimina los productos orgánicos solubles[5].
En un sistema de tratamiento aeróbico, el afluente entra primero en un tanque de aireación en el que se añade el carbón en polvo, que compone una parte de los sólidos suspendidos del licor mixto[6] Una vez completada la aireación, se deja sedimentar el agua residual tratada y la lechada de carbón-biomasa[6] En los casos en los que se necesita una separación completa de los sólidos, como por ejemplo para su reutilización, se puede utilizar un MBR en lugar del clarificador.

Filtro de carbón activado

El carbón activado, también conocido como carbón activado, es un medicamento que se utiliza para tratar las intoxicaciones que se producen por vía oral.[1] Para que sea eficaz, debe utilizarse en un plazo corto de tiempo desde que se produce la intoxicación, normalmente una hora.[1][2] No funciona para las intoxicaciones por cianuro, agentes corrosivos, hierro, litio, alcoholes o malatión.[2] Puede tomarse por vía oral o administrarse mediante una sonda nasogástrica.[3] Otros usos incluyen el interior de máquinas de hemoperfusión.[1]
Los efectos secundarios más comunes son vómitos, heces negras, diarrea y estreñimiento[1] El efecto secundario más grave, la neumonitis, puede producirse si se aspira en los pulmones[1][2] La obstrucción gastrointestinal y el íleo son efectos adversos menos comunes pero graves[1] El uso durante el embarazo y la lactancia es seguro[3] El carbón activado actúa adsorbiendo la toxina[1].
El carbón activado se utiliza para tratar muchos tipos de intoxicaciones orales, como el fenobarbital y la carbamazepina[7]. No es eficaz para una serie de intoxicaciones, entre ellas: ácidos o bases fuertes, hierro, litio, arsénico, metanol, etanol o etilenglicol[7].

Cómo funciona el carbón activado

El carbón activado es un producto no peligroso que contiene carbono, con una estructura porosa y una superficie interna muy grande. La estructura química del carbón activado puede definirse como una forma bruta de grafito, con una estructura amorfa aleatoria que es altamente porosa en una gama de tamaños de poros, desde las cavidades y huecos visibles hasta los de dimensiones moleculares.
El tratamiento con carbón activado se basa principalmente en el fenómeno conocido como adsorción, en el que las moléculas de un líquido o gas se adhieren a una superficie externa o interna de una sustancia sólida. El carbón activado tiene una superficie interna muy grande (hasta 1.500 m²/g) que lo hace muy adecuado para la adsorción. El carbón activado puede impregnarse con determinadas sustancias químicas para mejorar sus propiedades en determinadas aplicaciones.

Propiedades químicas del carbón activado

El carbón activado, también llamado carbón vegetal activado, es una forma de carbón procesado para tener poros pequeños y de poco volumen que aumentan la superficie[1][2] disponible para la adsorción o las reacciones químicas[3].
Debido a su alto grado de microporosidad, un gramo de carbón activado tiene un área superficial superior a 3.000 m2 (32.000 pies cuadrados)[1][2][4] según lo determinado por la adsorción de gases[1][2][5] Un nivel de activación suficiente para una aplicación útil puede obtenerse únicamente a partir de una alta área superficial. Un tratamiento químico posterior suele mejorar las propiedades de adsorción.
El carbón activado se utiliza en el almacenamiento de metano e hidrógeno,[1][2] en la purificación del aire, en la recuperación de disolventes, en la descafeinización, en la purificación del oro, en la extracción de metales, en la purificación del agua, en la medicina, en el tratamiento de aguas residuales, en los filtros de aire de los respiradores, en los filtros de aire comprimido, en el blanqueamiento dental, en la producción de cloruro de hidrógeno y en muchas otras aplicaciones.
Una de las principales aplicaciones industriales es el uso de carbón activado en el acabado de metales para la purificación de soluciones de galvanoplastia. Por ejemplo, es la principal técnica de purificación para eliminar las impurezas orgánicas de las soluciones de niquelado brillante. Se añaden diversos productos químicos orgánicos a las soluciones de galvanoplastia para mejorar sus cualidades de depósito y para aumentar propiedades como el brillo, la suavidad, la ductilidad, etc. Debido al paso de la corriente continua y a las reacciones electrolíticas de oxidación anódica y reducción catódica, los aditivos orgánicos generan productos de descomposición no deseados en la solución. Su excesiva acumulación puede afectar negativamente a la calidad del revestimiento y a las propiedades físicas del metal depositado. El tratamiento con carbón activado elimina estas impurezas y restablece el rendimiento del metal depositado al nivel deseado.

Acerca del autor

admin

Ver todos los artículos