Que es la misofonia

Ejemplos de misofonía

: condición en la que uno o más sonidos comunes (como el tic-tac de un reloj, el zumbido de un fluorescente o la masticación o la respiración de otra persona) provocan una respuesta emocional atípica (como asco, angustia, pánico o ira) en la persona afectada que escucha el sonido.
Para las personas con una enfermedad que algunos científicos denominan misofonía, la hora de la comida puede ser una tortura. Los sonidos de otras personas comiendo -masticando, sorbiendo, gorjeando- pueden provocarles una rabia instantánea que les hierve la sangre.- John Markoff
La palabra fue introducida por los audiólogos estadounidenses de origen polaco Pawel J. Jastreboff y Margaret M. Jastreboff, al parecer por primera vez en «Hyperacusis», artículo de la publicación en línea Audiology Online (www.audiologyonline.com), 18 de junio de 2001.

Misofonía e inteligencia

La misofonía es un trastorno de disminución de la tolerancia a sonidos específicos o a sus estímulos asociados que se ha caracterizado utilizando diferentes lenguajes y metodologías.[4] Las reacciones a los sonidos desencadenantes van desde el enfado y la molestia hasta la activación de una respuesta de lucha o huida.[5] La afección se denomina a veces síndrome de sensibilidad selectiva al sonido. Entre los desencadenantes más comunes se encuentran los sonidos orales (por ejemplo, la respiración ruidosa, la masticación, la deglución), los chasquidos (por ejemplo, el golpeteo del teclado, el golpeteo de los dedos, los limpiaparabrisas) y los sonidos asociados con el movimiento (por ejemplo, el movimiento)[5] A menudo, los sonidos odiados son de naturaleza repetitiva.
Aunque la condición fue propuesta por primera vez en 2001 por Jastreboff y Jastreboff,[6] aún no se ha considerado una condición diagnosticable.[5] La misofonía no está clasificada como una condición auditiva o psiquiátrica, por lo que es diferente de la fonofobia (miedo al sonido); no hay criterios de diagnóstico estándar, y hay poca investigación sobre lo común que es o el tratamiento.[5] Los defensores sugieren que la misofonía puede afectar negativamente a la capacidad de lograr objetivos de vida y disfrutar de situaciones sociales. En 2019 no existían métodos basados en la evidencia para manejar la condición.

Misofonía y carencia de vitaminas

ResumenLa misofonía se caracteriza por una rabia y un asco intensos provocados por la audición de determinados sonidos humanos que dan lugar a un aislamiento social por evitación. Expusimos a los pacientes con estímulos audiovisuales que provocan los síntomas para investigar la actividad cerebral de las respuestas emocionales. Se reclutaron 21 pacientes con misofonía y 23 controles sanos emparejados en el departamento de psiquiatría del UMC de Ámsterdam. A los participantes se les presentaron tres condiciones diferentes, señales relacionadas con la misofonía (videoclips con, por ejemplo, chasquidos de labios y respiración ruidosa), señales aversivas (clips violentos o desagradables de películas) y señales neutras (videoclips de, por ejemplo, alguien meditando) durante la RMF. Se registró la electrocardiografía para determinar los cambios fisiológicos y se utilizaron medidas de autoinforme para evaluar los cambios emocionales. Las señales misofónicas provocaron ira, asco y tristeza en los pacientes en comparación con los controles. Los cambios emocionales se asociaron con aumentos de la frecuencia cardíaca. Los datos de neuroimagen revelaron una mayor activación de la ínsula derecha, el córtex cingulado anterior derecho y el córtex temporal superior derecho durante la visualización de los videoclips misofónicos en comparación con los clips neutros. Nuestros resultados demuestran que los estímulos audiovisuales desencadenan ira y excitación fisiológica en los pacientes con misofonía, lo que se asocia con la activación del córtex auditivo y la red de saliencia.

Qué causa la misofonía

La misofonía es un trastorno de disminución de la tolerancia a sonidos específicos o a sus estímulos asociados que se ha caracterizado utilizando diferentes lenguajes y metodologías.[4] Las reacciones a los sonidos desencadenantes van desde el enfado y la molestia hasta la activación de una respuesta de lucha o huida.[5] La afección se denomina a veces síndrome de sensibilidad selectiva al sonido. Entre los desencadenantes más comunes se encuentran los sonidos orales (por ejemplo, la respiración ruidosa, la masticación, la deglución), los chasquidos (por ejemplo, el golpeteo del teclado, el golpeteo de los dedos, los limpiaparabrisas) y los sonidos asociados con el movimiento (por ejemplo, el movimiento)[5] A menudo, los sonidos odiados son de naturaleza repetitiva.
Aunque la condición fue propuesta por primera vez en 2001 por Jastreboff y Jastreboff,[6] aún no se ha considerado una condición diagnosticable.[5] La misofonía no está clasificada como una condición auditiva o psiquiátrica, por lo que es diferente de la fonofobia (miedo al sonido); no hay criterios de diagnóstico estándar, y hay poca investigación sobre lo común que es o el tratamiento.[5] Los defensores sugieren que la misofonía puede afectar negativamente a la capacidad de lograr objetivos de vida y disfrutar de situaciones sociales. En 2019 no existían métodos basados en la evidencia para manejar la condición.

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