Que investigaciones hizo mario molina con respecto al cambio climatico

Retroalimentación

A pesar de las abrumadoras pruebas, desde el derretimiento de los casquetes polares hasta el aumento del nivel del mar, mucha gente sigue negando que el cambio climático esté ocurriendo. El profesor Mario Molina, que ganó el Premio Nobel de Química por su trabajo sobre la capa de ozono, afirma que hay que hacer más para ayudar al público a entender la ciencia del clima, antes de que sea demasiado tarde.
El profesor Molina nos habló de por qué es tan importante que el público entienda el impacto del cambio climático, y de lo que hay que hacer para detener el calentamiento catastrófico. Esta es una transcripción editada de la entrevista.
Ha habido una campaña de relaciones públicas muy bien financiada por algunos grupos de interés para cuestionar la ciencia del cambio climático. Y han tenido bastante éxito: en respuesta a estos esfuerzos, los medios de comunicación siguen comunicando muy a menudo la idea de que hay dos lados en esta cuestión, que hay algunos científicos que piensan que es un problema grave pero que otros científicos piensan que todavía es discutible si la sociedad tiene que hacer algo al respecto. Y es un mito: hay encuestas que muestran un consenso del 97% entre los científicos informados que han publicado sobre temas de cambio climático.

Premio nobel de química

El Dr. José Mario Molina Pasquel y Henríquez, ganador del Premio Nobel de Química por su descubrimiento en 1974 de la amenaza mortal que suponen los clorofluorocarbonos (CFC) para la capa de ozono protectora de la Tierra, falleció el 7 de octubre a la edad de 77 años.
Como postdoctorado en la Universidad de California, Irvine, el Dr. Mario Molina colaboró con el Dr. F. Sherwood Rowland en un artículo publicado en Nature en junio de 1974 en el que proponía que los CFC, aparentemente inertes, liberados por los aerosoles, los frigoríficos y los aparatos de aire acondicionado, y muchos otros productos, se elevaban en la atmósfera y destruían la fina capa de ozono estratosférico que nos protege de la peligrosa radiación ultravioleta del sol. Por estos descubrimientos, Molina y Rowland compartieron el Premio Nobel de Química de 1995 con un tercer científico atmosférico, Paul Crutzen.
La idea es endiablada, casi poéticamente inteligente. El ozono es una variante inestable del oxígeno: tres átomos de oxígeno unidos en lugar de la molécula más común de dos átomos que respiramos. En la estratosfera, a partir de unos diez kilómetros de altura, la radiación ultravioleta crea constantemente moléculas de ozono a partir del oxígeno y las descompone de nuevo en oxígeno. Abajo estamos más seguros porque esas reacciones del ozono absorben la mayor parte de los rayos UV y evitan que lleguen a la superficie terrestre.

La nasa, un científico excepcional…

El lenguaje es seco y académico, como corresponde al resumen de un artículo científico en la prestigiosa revista Nature. Sin embargo, la investigación descrita en el breve artículo cayó como una bomba científica, cuyas repercusiones se sentirían en todo el mundo. Desencadenó intensos debates, dio lugar a un tratado medioambiental mundial que restringía el uso de una amplia clase de sustancias químicas y cambió la forma en que los seres humanos veían su impacto en el medio ambiente de la Tierra. También hizo que F. Sherwood Rowland (1927-2012) y Mario J. Molina (*1943) compartieran el Premio Nobel de Química de 1995 con Paul J. Crutzen, del Instituto Max Plank de Química de Maguncia, otro pionero en la investigación del ozono estratosférico.
Rowland, profesor de química de la Universidad de California en Irvine, y Molina, becario postdoctoral en el laboratorio de Rowland, habían demostrado que los clorofluorocarbonos -CFC- podían destruir el ozono, una molécula formada por tres átomos de oxígeno, O3, en la estratosfera de la Tierra. Ese ozono estratosférico absorbe la radiación ultravioleta que de otro modo llegaría a la superficie de la Tierra. En ese momento, los CFC se utilizaban ampliamente en la refrigeración, el aire acondicionado y los aerosoles. Los compuestos son inertes y esencialmente no tóxicos, características que los hacían idóneos para estas aplicaciones. Sin embargo, estas mismas características también los convertían en un peligro para la vida en la Tierra.

Cómo murió mario molina

Más de 300.000 personas inundaron las calles de Nueva York el 21 de septiembre de 2014 en la Marcha Popular por el Clima, mientras cientos de miles más participaban en actos similares en todo el mundo. El espectáculo incluía a estrellas de Hollywood, políticos, ecologistas, profesionales de la salud, grupos religiosos, supervivientes de la supertormenta Sandy y nativos americanos con tocados tradicionales. A pie o en carrozas propulsadas por biodiésel, algunos cantaban o entonaban cánticos, otros tocaban tambores o soplaban shofares. La Madre Tierra aparecía en muchas formas, a veces con un ojo morado y otras con el lema “Ama a tu madre”. En las pancartas se leía “Salva a nuestros muñecos de nieve” y “No heredamos la Tierra de nuestros antepasados; la tomamos prestada de nuestros nietos”. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, se unió a la marcha con una camiseta “Estoy a favor de la acción climática”.
Molina continuó su investigación mientras Rowland se encontraba en Viena en un año sabático de primavera. En un frenético ir y venir de llamadas telefónicas y cartas, ambos perfeccionaron su teoría sobre el agotamiento de la capa de ozono. Al parecer, en los primeros meses después de establecer la conexión CFC-Ozono, la esposa de Rowland le preguntó cómo iba la investigación. Rowland respondió: “Va muy bien. Creo que significa el fin del mundo” (Jones, 1988).

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