Caracteristicas del calendario azteca

Convertidor del calendario azteca

El calendario azteca o mexica es el sistema calendárico utilizado por los aztecas y otros pueblos precolombinos del centro de México. Es uno de los calendarios mesoamericanos, que comparte la estructura básica de los calendarios de toda la antigua Mesoamérica.
El conjunto de signos diurnos utilizados en el centro de México es idéntico al de los mixtecos y, en menor medida, similar a los de otros calendarios mesoamericanos. Cada uno de los signos del día también tiene una asociación con uno de los cuatro puntos cardinales[1][2].
Otras marcas en la piedra mostraban el mundo actual y también los mundos anteriores a éste. Cada mundo se llamaba sol, y cada sol tenía su propia especie de habitantes. Los aztecas creían que estaban en el quinto sol y que, como todos los soles anteriores, también acabarían pereciendo debido a sus propias imperfecciones. Cada 52 años estaban marcados porque creían que 52 años era un ciclo de vida y al final de cualquier ciclo de vida los dioses podían quitarles todo lo que tenían y destruir el mundo.

Cómo funcionaba el calendario azteca

La Piedra del Calendario Azteca, o Piedra del Sol, fue enterrada unas décadas después de la conquista bajo lo que hoy es la plaza principal de Ciudad de México, o Zócalo. Fue redescubierta en 1790 y montada en una de las torres de la Catedral metropolitana, donde permaneció hasta 1885.
La imagen central de la enorme escultura de basalto representa a la deidad del sol Tonatiuh o al dios de la tierra Tlaltecuhtli. Aunque en el monumento aparecen los 20 días del calendario de 260 días, no se trata de un calendario, sino de un altar de sacrificios que los aztecas llamaban cuauhxicalli o “vasija del águila”.
La Piedra del Calendario es la escultura mexicana antigua más famosa; se ha reproducido durante los dos últimos siglos en todos los medios y a casi todas las escalas. Aunque las imágenes de la Piedra del Calendario difieren mucho en cuanto a su exactitud, todas son refracciones y reflejos del monumento azteca original que fue dedicado por Motecuhzoma II pocos años antes de la conquista.

Calendarios aztecas

InicioArteCalendario azteca: Es más de lo que sabemosCalendario azteca: Es más de lo que sabemosLa Piedra del Sol es una de las esculturas mesoamericanas más famosas, pero este misterioso calendario azteca alberga muchos secretos. Estudios recientes nos dejan desconcertados. Siga leyendo para saber qué sugieren los teóricos expertos.16 de abril de 2020 – Por Mia ForbesCalendario azteca, vista de cerca
Desde su descubrimiento en 1790, el Calendario Azteca (o Piedra del Sol) ha intrigado a arqueólogos, historiadores y teóricos de la conspiración por igual. Se han propuesto varias interpretaciones sobre su uso y, hasta hace poco, casi todo el mundo estaba de acuerdo en que se trataba de alguna forma de calendario. Pero nuevas investigaciones han sacado a la luz hechos que sugieren lo contrario. Siga leyendo para descubrir más sobre esta misteriosa piedra y por qué puede no ser todo lo que parece.
El Calendario Azteca, también conocido como la Piedra del Sol, es una escultura monumental que pesa la friolera de 24.590 kg y tiene algo más de un metro de grosor. El panel frontal circular, que tiene un enorme diámetro de unos 3 metros, muestra ocho círculos concéntricos en los que aparecen diversos símbolos. Representan una selección de animales autóctonos, como cocodrilos, jaguares y águilas; elementos naturales, como el viento, el agua y la lluvia; algunos rasgos rudimentarios de la civilización, como las casas; rasgos comunes de la humanidad, como el movimiento y la muerte.

Calendario azteca

La Piedra del Calendario Azteca, más conocida en la literatura arqueológica como Piedra del Sol Azteca, es un enorme disco de basalto cubierto de tallas jeroglíficas de signos calendáricos y otras imágenes que hacen referencia al mito de la creación azteca. La piedra, actualmente expuesta en el Museo Nacional de Antropología (INAH) de Ciudad de México, mide unos 3,6 metros de diámetro, tiene un grosor de 1,2 m y pesa más de 21.000 kilogramos (24 toneladas).
La llamada Piedra del Calendario Azteca no era un calendario, sino probablemente un contenedor ceremonial o altar vinculado al dios del sol azteca, Tonatiuh, y a las festividades dedicadas a él. En su centro se encuentra lo que típicamente se interpreta como la imagen del dios Tonatiuh, dentro del signo Ollin, que significa movimiento y representa la última de las eras cosmológicas aztecas, el Quinto Sol.
Las manos de Tonatiuh están representadas como garras que sostienen un corazón humano, y su lengua está representada por un cuchillo de sílex u obsidiana, lo que indica que se requería un sacrificio para que el sol continuara su movimiento en el cielo. A los lados de Tonatiuh hay cuatro recuadros con los símbolos de las eras anteriores, o soles, junto con los cuatro signos de dirección.

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