Origen de la astrologia

Sagitario

A los babilonios se les atribuye generalmente el nacimiento de la astrología. Sus cartas astrológicas les permitían predecir la repetición de las estaciones y ciertos acontecimientos celestes. Así pues, al principio y durante más de 2.000 años, la astrología y la astronomía fueron la misma ciencia.
La astrología babilónica llegó a los griegos a principios del siglo IV a.C. y, gracias a los estudios de Platón, Aristóteles y otros, la astrología llegó a ser altamente considerada como una ciencia. Pronto fue adoptada por los romanos (los nombres romanos de los signos zodiacales se siguen utilizando hoy en día) y los árabes, y posteriormente se extendió por todo el mundo.
Aunque la astrología inicial se utilizaba para poner orden en un aparente caos, pronto se utilizó para predecir los patrones climáticos, principalmente con fines agrícolas. Con el tiempo, se amplió a la predicción de catástrofes naturales, guerras y otros acontecimientos de la vida humana. Al acumular éxitos en estos campos, fue una progresión natural que la astrología se utilizara como consejo para reyes y emperadores y, con el tiempo, para todos nosotros.

Acuario

Las creencias astrológicas sobre las correspondencias entre las observaciones celestes y los acontecimientos terrestres han influido en varios aspectos de la historia de la humanidad, como las visiones del mundo, el lenguaje y muchos elementos de la cultura social.
Entre los pueblos de Eurasia occidental, los primeros indicios de astrología se remontan al tercer milenio a.C., con raíces en los sistemas calendáricos utilizados para predecir los cambios estacionales e interpretar los ciclos celestes como señales de comunicaciones divinas[1] Hasta el siglo XVII, la astrología se consideraba una tradición erudita y contribuyó a impulsar el desarrollo de la astronomía. Era comúnmente aceptada en los círculos políticos y culturales, y algunos de sus conceptos se utilizaban en otros estudios tradicionales, como la alquimia, la meteorología y la medicina[2]. A finales del siglo XVII, los conceptos científicos emergentes en astronomía, como el heliocentrismo, socavaron la base teórica de la astrología, que posteriormente perdió su prestigio académico y pasó a ser considerada una pseudociencia. La investigación científica empírica ha demostrado que las predicciones basadas en estos sistemas no son exactas[3]:85,[4]:424

Scorpius

La astrología es una pseudociencia que pretende adivinar información sobre los asuntos humanos y los acontecimientos terrestres mediante el estudio de los movimientos y las posiciones relativas de los objetos celestes[1][2][3][4] La astrología se ha fechado al menos en el segundo milenio antes de Cristo, y tiene sus raíces en los sistemas calendáricos utilizados para predecir los cambios estacionales e interpretar los ciclos celestes como señales de comunicaciones divinas[5]. [Muchas culturas han dado importancia a los acontecimientos astronómicos, y algunas -como los hindúes, los chinos y los mayas- desarrollaron elaborados sistemas para predecir acontecimientos terrestres a partir de observaciones celestes. La astrología occidental, uno de los sistemas astrológicos más antiguos aún en uso, tiene sus raíces en la Mesopotamia del siglo XIX-XVII a.C., desde donde se extendió a la antigua Grecia, Roma, el mundo árabe y, finalmente, a Europa central y occidental. La astrología occidental contemporánea se asocia a menudo con sistemas de horóscopos que pretenden explicar aspectos de la personalidad de una persona y predecir acontecimientos importantes de su vida basándose en las posiciones de los objetos celestes; la mayoría de los astrólogos profesionales se basan en estos sistemas[6]:83

Géminis

Las creencias astrológicas sobre las correspondencias entre las observaciones celestes y los acontecimientos terrestres han influido en varios aspectos de la historia de la humanidad, como las visiones del mundo, el lenguaje y muchos elementos de la cultura social.
Entre los pueblos de Eurasia occidental, los primeros indicios de astrología se remontan al tercer milenio a.C., con raíces en los sistemas calendáricos utilizados para predecir los cambios estacionales e interpretar los ciclos celestes como señales de comunicaciones divinas[1] Hasta el siglo XVII, la astrología se consideraba una tradición erudita y contribuyó a impulsar el desarrollo de la astronomía. Era comúnmente aceptada en los círculos políticos y culturales, y algunos de sus conceptos se utilizaban en otros estudios tradicionales, como la alquimia, la meteorología y la medicina[2]. A finales del siglo XVII, los conceptos científicos emergentes en astronomía, como el heliocentrismo, socavaron la base teórica de la astrología, que posteriormente perdió su prestigio académico y pasó a ser considerada una pseudociencia. La investigación científica empírica ha demostrado que las predicciones basadas en estos sistemas no son exactas[3]:85,[4]:424

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