Tales de mileto y pitagoras

Platón

Tales parece ser el primer filósofo, científico y matemático griego conocido, aunque su ocupación era la de ingeniero. Se cree que fue el maestro de Anaximandro (611 a.C. – 545 a.C.) y que fue el primer filósofo natural de la Escuela Milesia. Sin embargo, no se conserva ningún escrito suyo, por lo que es difícil determinar sus puntos de vista o estar seguros de sus descubrimientos matemáticos. De hecho, no está claro si escribió alguna obra y, si lo hizo, seguramente se perdió en la época de Aristóteles, que no tuvo acceso a ningún escrito de Tales. Por otro lado, se afirma que escribió un libro sobre navegación, pero se basa en pocas pruebas. En el libro sobre navegación se sugiere que utilizó la constelación de la Osa Menor, que él mismo definió, como una característica importante en sus técnicas de navegación. Aunque el libro sea ficticio, es muy probable que Tales definiera la constelación de la Osa Menor.
[Tales] fue primero a Egipto y desde allí introdujo este estudio [la geometría] en Grecia. Descubrió él mismo muchas proposiciones e instruyó a sus sucesores en los principios que subyacen a muchas otras, su método para atacar los problemas tenía mayor generalidad en algunos casos y era más bien de simple inspección y observación en otros.

Anaximandrofilósofo

La filosofía presocrática, también conocida como filosofía griega primitiva, es la filosofía griega antigua anterior a Sócrates. Los filósofos presocráticos se interesaban sobre todo por la cosmología, el principio y la sustancia del universo, pero las investigaciones de estos primeros filósofos abarcaban tanto el funcionamiento del mundo natural como la sociedad humana, la ética y la religión. Buscaban explicaciones basadas en la ley natural y no en la acción de los dioses. Sus trabajos y escritos se han perdido casi por completo. El conocimiento de sus puntos de vista procede de los testimonios, es decir, de las discusiones de autores posteriores sobre la obra de los presocráticos. La filosofía encontró un terreno fértil en el mundo griego antiguo debido a los estrechos vínculos con las civilizaciones vecinas y al surgimiento de entidades civiles autónomas, las poleis.
El impacto de los presocráticos ha sido enorme. Los presocráticos inventaron algunos de los conceptos centrales de la civilización occidental, como el naturalismo y el racionalismo, y prepararon el camino para la metodología científica.
Presocrático es un término adoptado en el siglo XIX para referirse a este grupo de filósofos. Fue utilizado por primera vez por el filósofo alemán J.A. Eberhard como «vorsokratische Philosophie» a finales del siglo XVIII.[1] En la literatura anterior se les denominaba physikoi («físicos», por physis, «naturaleza»), y a su actividad, como physiologoi (filósofos físicos o naturales), surgiendo este uso con Aristóteles para diferenciarlos de los theologoi (teólogos) y mythologoi (narradores y bardos que transmitían la mitología griega), que atribuían los fenómenos naturales a los dioses[2].

Anaximandro

Hace más de dos mil años, hubo un hombre que podía caminar sobre el agua y curar a los enfermos. Era un hombre de serenidad interior y gran sabiduría; incluso se decía que había muerto y se había reencarnado.  Los niños de hoy en día aprenden sobre Pitágoras en la escuela debido a su teorema sobre los triángulos rectángulos: puede que aún recuerdes la ecuación a² + b² = c².  Pitágoras también fue el primero en sugerir que la Tierra es redonda y que la luz de la luna se refleja.
Pero su vida no se limitó a las matemáticas y la astronomía, aunque es probable que caminar sobre el agua no sea uno de sus logros reales, sino sólo una leyenda.  La gente decía que Pitágoras tenía un aspecto llamativo: era muy alto y guapo. Algunos decían que era «como un dios». Incluso se rumoreaba que era hijo de Apolo y nieto del mismísimo Zeus. Lo que también le hacía destacar era su forma de vestir: llevaba túnica blanca y pantalones, un estilo poco habitual, ya que prácticamente nadie en la Grecia del siglo VI a.C. vestía con pantalones. Sin embargo, su aspecto y su elección de la moda no fueron la razón por la que se convirtió en una especie de forastero y en el hazmerreír de muchos escritores de comedias. Si uno viviera en París hacia 1650 o en Londres en la década de 1830 y decidiera dejar de comer carne, no diría a sus amigos que se iba a hacer vegetariano. Probablemente les dirías que te ibas a volver pitagórico. Hasta que se acuñó la palabra vegetariano en el siglo XIX, era el nombre de Pitágoras el que se utilizaba para describir una dieta que excluía la carne animal.  Pitágoras creía en la metempsicosis, la transmigración de las almas. En una vida puedes nacer como humano, pero en la siguiente podrías acabar como cerdo y ser sacrificado para hacer tocino. Según una historia, Pitágoras dejó una vez de golpear a un perro porque estaba convencido de que en los aullidos del animal reconocía la voz de un querido amigo.

La filosofía de tales agua

Los Siete Sabios (de Grecia) o Los Siete Sabios (griego: οἱ ἑπτὰ σοφοί hoi hepta sophoi) fue el título dado por la tradición griega clásica a siete filósofos, estadistas y legisladores del siglo VI a.C. que fueron reconocidos por su sabiduría.
…Hubo algunos, tanto en la actualidad como en la antigüedad, que reconocieron que el esparcimiento es mucho más un amor a la sabiduría que un amor al ejercicio físico, sabiendo que la capacidad de pronunciar tales observaciones [breves y concisas] pertenece a un hombre perfectamente educado. Entre ellos estaban Tales de Mileto, y Pittacus de Mitilene, y Bias de Priene, y nuestro propio Solón, y Cleóbulo de Lindus, y Myson de Chenae, y el séptimo de ellos se decía que era Chilón de Esparta. Todos ellos emulaban y admiraban y eran estudiantes de la educación espartana, podían decir que su sabiduría era de este tipo por las breves pero memorables observaciones que cada uno de ellos pronunciaba cuando se reunían y conjuntamente los primeros frutos de su sabiduría a Apolo en su santuario de Delfos, escribiendo lo que está en boca de todos: Conócete a ti mismo, y Nada demasiado. ¿Por qué digo esto? Porque ésta era la manera de filosofar entre los antiguos, una especie de brevedad lacónica[6].

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